EL EMPLEADO MUNICIPAL CASTIGADO POR EL INTENDENTE GUSTAVO NUÑEZ

El empleado municipal es Javier Amaya, es planta permanente y su peor defecto, es que es Peronista.

Desde que se perdió el gobierno, mantuvo sus ideales intactos y expuso a viva voz ser peronista y eso le bastó al intendente Núñez, para convertirlo en su enemigo acérrimo.

Lo sacó del cementerio y lo mandó a limpiar acequias.

Lo sacó de las acequias y lo mandó a la bloquera.

Lo sacó de la bloquera y lo mandó a Dibella, ahí lo hacía entrar a las 7 de la mañana como corresponde pero lo buscaban a las 14hs por castigo.

Después lo volvieron a cambiar y lo mandaron a villa cabecera, ahí lo dejaban sin tareas y lo hacían trabajar sin límites de horarios.

Pidió que lo mandaran a otra municipalidad, o dependencia del gobierno provincial y desde que asumió Núñez, no le firma su traslado y es más, lo mandaron a Majadita y a las 15hs recién lo volvían a su domicilio.

Javier Amaya, vive en Fiorito es presidente de la unión vecinal de la zona.

Y en más de 30 ocasiones, volvió a su hogar en horario de tarde porque no tenía como regresar.

Los gremios que debían defenderlo, “Gracias” al parecer no saben o no conocen de la situación de Amaya.

Los concejales del partido justicialista, presentaron su pedido por expediente y a meses de la finalización de Núñez como intendente, no la firmo y se cree que no la firmara tampoco.

Ambos, tanto como Núñez y Amaya, son vecinos de toda la vida, viven en el mismo distrito pero el intendente jamás busco un diálogo con Javier Amaya.

Los concejales le piden al intendente, que por favor brinde respuestas al porqué del castigo a un empleado municipal.

A los delegados gremiales y al entorno de Núñez, les dejamos acá el nombre de Javier Amaya el castigado por 4 años.

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