El médico rural, un profesional con fuerte compromiso con la comunidad

El 4 de julio se conmemora el Día del Médico Rural. En San Juan se recuerda a todos los médicos que llevan atención y asistencia a la periferia-

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Este día se celebra en homenaje del natalicio de Esteban Laureano Maradona, médico, naturalista, escritor y filántropo argentino.

La provincia de San Juan por sus características geográficas posee un amplio territorio para el desarrollo de este especialista de la medicina.

Su particular conformación demográfica hace que los médicos rurales tengan que movilizarse hacia poblaciones inhóspitas para llevar la atención, el cuidado, la contención, la asistencia, de manera ambulatoria, a los sanjuaninos de todos los rincones de la provincia.

Para la Dra. Ana Tarducci, directora del Microhospital de Los Berros, Zona Sanitaria V a cargo de la Dra. Ivana Garzón, el médico rural tiene una particularidad “que es la continuidad en la atención en las distintas etapas de la vida”.

“Esa continuidad en la atención, que no es la consulta del día nada más, permite no “perder” al paciente, además de la satisfacción de ver la evolución de esa persona durante toda su vida. Las personas de la periferia son muy agradecidas, muchos son de escasos recursos o no tienen herramientas para llegar a la consulta, por lo que cuando llegan uno debe brindar una atención integral”, agregó.

“No es solamente enfocarse en el problema que la persona trae sino ver más allá para poder mejorar la calidad de vida y aprovechar esa consulta muchas veces común para proponer la realización de un estudio preventivo, por ejemplo, e inculcar la importancia de la prevención en salud”, añadió la profesional.

“Ya sea en cualquiera de las prácticas, en cualquiera de las etapas de la vida, desde un accidente en el hogar hasta mostrarle a la mamá la importancia de la vacunación, los controles periódicos de salud, escuchar a las personas mayores. A veces los abuelitos son olvidados, entonces hay que sentarse y escucharlos”, dijo.

Y continuó: “Yo soy médica de familia, y en eso mi formación hace la diferencia. Sabemos que somos los derivadores a los distintos especialistas. Sabemos que tenemos un punto, que podemos llegar hasta una altura y poder con criterio derivar al especialista que corresponde. Pero que ese paciente después vuelva y te cuente, de eso se trata la continuidad y la progresión en la atención”.

“Actualmente ejerzo funciones en el microhospital de Los Berros, en Sarmiento, durante muchos años hice puestos sanitarios de la periferia como Colonia Fiscal, Tres Esquinas, San Carlos, Las Lagunas. La tarea era hacer atención ambulatoria en los distintos centros de salud”, señaló.

“Hoy la función que cumplo es la de llevar adelante un consultorio de medicina de familia con turnos programados para realizar control de niño sano; además, un día a la semana realizo control ginecológico y de embarazadas con prácticas preventivas como papanicolau u toma para detección de HPV; y el resto de los días hago atención a pacientes crónicos, diabéticos, hipertensos, o personas con enfermedades renales crónicas o no transmisibles”, explicó.

Tarducci expresó que “el médico rural es el que está destinado a hacer la atención ambulatoria en los centros de la periferia, dándole prioridad a todo lo que es la práctica preventiva; y también no ver solamente al paciente con la patología o con el síntoma que llega en el momento, sino poder observar su entorno familiar y su impacto a nivel social. Hay patologías que demuestran tener una connotación a nivel familiar, y esto también puede ser una problemática social”.

“Generalmente, nosotros, los médicos rurales o los médicos de familia trabajamos con un equipo interdisciplinario, no trabajamos solos, hacemos intervenir a trabajadores sociales, psicólogos y diferentes terapeutas que van a mejorar la calidad de vida de esa persona”.

“Yo creo que hago una medicina que me permite ver al paciente de forma integral, recibo el agradecimiento de la persona que se siente escuchada. Después de 20 años estoy atendiendo a diferentes generaciones: primero los vi en la panza, luego los traen como control de niño y ya esta altura después de prácticamente 20 años de trabajar en Sarmiento, estoy viendo a esas niñas de la panza, que vienen embarazadas o con sus propios hijos y eso es una enorme satisfacción”, concluyó.

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